
viernes, 21 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007
CINCO SIGLOS EN OLIVA EL DÍA 15
CINCO SIGLOS lleva a Oliva (Valencia) su programa AIRES DEL BARROCO HISPÁNICO. Músicas de sala en los siglos XVII y XVIII. Será en el Teatro Olimpia a las 20:30.
sábado, 24 de noviembre de 2007
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Un cuadro de 1785
viernes, 16 de noviembre de 2007
domingo, 11 de noviembre de 2007
Góngora ayer
viernes, 9 de noviembre de 2007
GÓNGORA MAÑANA
domingo, 4 de noviembre de 2007
lunes, 15 de octubre de 2007
viernes, 12 de octubre de 2007
Góngora entre los músicos de su tiempo
Estreno: 10 de Noviembre.20:30. Museo de Bellas Artes. Córdoba
viernes, 5 de octubre de 2007
martes, 2 de octubre de 2007
Cinco Siglos en la Fundación Juan March
domingo, 30 de septiembre de 2007
Ensayando concierto Cantigas de Santa María
Por gentileza de Javier Campos, su familia y su empresa, CINCO SIGLOS ha estado ensayando este fin de semana el concierto que, con "Cantigas de Santa María" de Alfonso X el Sabio, interpretará mañana en la Fundación Juan March (Madrid).
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Un paisaje hecho instrumento

Sobre trastes de guijas
cuerdas mueve de plata
Pisuerga, hecho cítara doliente;
y en robustas clavijas
de álamo las ata
hasta Simancas,
que le da su puente.
Al son, pues, deste instrumento
partía un pastor sus quejas con el viento:
"Oh río, le decía,
que al tronco menos breve
le guarnecen de perlas tus espumas...
Góngora tocaba un instrumento mucho más pequeñito que éste.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Más sobre Góngora músico

Músicas de Sala en los Siglos de Oro

Incluso para el hombre occidental del siglo XXI puede suponer un placer enorme el reencuentro cotidiano con los dones humildes de la naturaleza: el tacto del agua, el olor de los panes recién cocidos, el rosa que va ganando la blancura de un gran cardo, el silencio de un atardecer, el gusto de un trago de vino. Al margen de su posible simbolismo, algunos de los más hermosos cuadros de nuestros Siglos de Oro son una celebración de los goces que deparan las maravillas humildes.
Ese arte de pintar rincones de barberías, zapaterías, burros, alimentos y demás cosas viles, que, al decir de Plinio (Naturalis Historia, XXXV), cultivara en época helenística el artista Peiraikos, se retoma a finales del Renacimiento. La gracia, no exenta de cierto manierismo, está en mostrar un huevo frito con la minucia y dignidad con que se pinta un noble a caballo. Diego Velázquez, Juan van der Hamen, Juan Sánchez Cotán, Felipe Ramírez… nos hacen mirar con ojos nuevos las menudencias en las que, desengañados de más altos empeños, cifran la felicidad los hombres a quienes no tocó vivir tiempos heroicos.
Miguel de Cervantes, moviéndose por la mitad sur de España, fue testigo en el último tercio de su vida de la aparición de este género del bodegón. En 1617 escribe: “No siempre va en un mismo peso la historia, ni la pintura pinta cosas grandes y magníficas, ni la poesía conversa siempre por los cielos. Bajezas admite la historia; la pintura, hierbas y retamas en sus cuadros; y la poesía tal vez se realza cantando cosas humildes.” (Los trabajos de Persiles y Segismunda. Libro III, Capítulo XIV). En efecto, también la poesía incurre a su manera en los bodegones; a veces, desarrollando el viejo topos del menosprecio de corte. Góngora brinda ejemplos magníficos, tanto en sus versos de altas pretensiones estilísticas como en los de más sencillos recursos. En este segundo ámbito es bien conocido su Ande yo caliente, en el que el pan tierno, la morcilla y el aguardiente parecen salidos de un cuadro del primer Velázquez:
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente.
y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados:
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de plata y nieve el enero
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente
y ríase la gente.
Menos conocida es la poesía que dedicó a Vicente de Sancta Ana, músico del corregidor de Córdoba don Diego de Vargas. El tono va buscando la elegía desde la entrañable añoranza del placer de la comida, que los amigos compartían. Esos tordos que se están cebando con uvas por el Arroyo Bejarano están ensartados en una caña esperando el asador en el maravilloso Bodegón de caza, hortalizas y frutas (1602) de Juan Sánchez Cotán (1560-1627), casi contemporáneo exacto del cordobés:
A ganas de comer descomedidas
convite cordobés, Vicente hermano.
A pájaros que vienen a la mano,
un baldrés basta, dos plumas fingidas.
A tordos que así saben sus dormidas,
cañaveral en ellos, pues es llano
que el Castillejo, y aun el Vejarano,
cebándolos están de uvas podridas.
A Sancta Ana con hambre, huésped divino,
Sanct Lázaro le hospede, y sea este año,
porque de sus carneros algo le ase.
Claridad mucha causa mucho daño;
arrollad, Musa, vuestro pergamino,
y dejad maliciosos en su clase.
E incluso cuando su poesía se va haciendo puro sonido, siguen las escenas de bodegón o afines. Aquí (Soledad primera) pinta cien perdices cuyas patas rojas parecían botas de tafilete, que serían la envidia de los berberiscos:
Sobre dos hombros larga vara ostenta
en cien aves cien picos de rubíes,
tafiletes calzadas carmesíes,
emulación y afrenta
aun de los Berberiscos
en la inculta región de aquellos riscos.
Y aquí un quesillo asadero prensado por una hermosa vaquera cuya blanquísima mano apenas se distingue de la leche por las venas:
Sellar del fuego quiso regalado
los gulosos estómagos el rubio
imitador suave de la cera,
quesillo dulcemente apremïado
de rústica, vaquera,
blanca, hermosa mano, cuyas venas
la distinguieron de la leche apenas;
mas ni la encarcelada nuez esquiva
ni el membrillo pudieran anudado,
si la sabrosa oliva
no serenara el bacanal diluvio.
Las Soledades están llenas de olores, descripciones táctiles, coloreadas imágenes, sabores sugerentes y, muy especialmente, de sonidos. Como los cuadros que venimos evocando, quieren sonar, oler, gustar; aspiran a la sinestesia: “Rompida el agua en las menudas piedras,/ cristalina sonante era tiorba”.
La poesía de Góngora puede cautivar hoy tanto por la celebración de los placeres que la naturaleza brinda al hombre a través de los cinco sentidos (de cuyo disfrute personal también da cuenta el poeta) como por la búsqueda de una expresión que aspira de continuo a la música y a lo sensual. Denostando al más grande de los poetas, decía Menéndez Pelayo en 1894 que Góngora “llegó en su última época al nihilismo poético, a escribir versos sin idea y sin asunto, como meras manchas de color o como mera sucesión de sonidos”.
A despecho del tópico que considera cierta obra de Góngora apartada de la vida, quienes lo leen saben que su poesía arranca siempre de la observación de lo cotidiano, de lo popular. Es el Barroco que se hace barroco por su afán hiperrealista, por dar cuenta de lo que se ve queriendo ser fiel hasta el extremo, permitiéndose si acaso sólo el chiste. También es la expresión celosa de una música que acaso el cordobés no llegó a dominar por completo: “en mi aposento otras veces/ una guitarrilla tomo,/ que como barbero templo/ y como bárbaro toco”.
Unas pocas veces dentro (Los tres músicos de Velázquez) y, las más, imaginados fuera, cerca de las viandas que pintan los cuadros están los instrumentos músicos. Muy especialmente los instrumentos bajos de volumen, los aptos para la “música instrumental de sala”, como llamaba a los sones de la intimidad otro gran amigo del poeta de Córdoba: el rondeño Vicente Espinel.
El azar ha querido que el copista del siglo XVII que anotó pacientemente las poesías de Góngora en un manuscrito conservado hoy en la Biblioteca Nacional (el Mss. 4118, uno de los mejor conformados antes de las ediciones) apuntara también en las seis últimas páginas tres piezas completas para bandurria (un Pasacalle, una Gallarda y una Jácara), que acaso fueran compuestas por el cordobés o formaran parte al menos del repertorio que interpretaba en su pequeño instrumento para solaz propio y de sus amigos.
Pues sí, es posible que Bandurrio (como le motejara a veces Lope de Vega) tocara en efecto la bandurria, instrumento de corte popular que a la sazón compartía protagonismo con la guitarra, garbosa ésta por los más dispares ambientes: tabernas, barberías, cámaras palaciegas.
En uno de los pocos autógrafos (una carta) que conservamos de don Luis de Góngora, como gustaba firmar nuestro poeta, el cordobés escribe: “perdóname, amigo, que estoy hecho pedaços y son las onçe”. Era 1622. Faltaban cinco años para que Góngora dejara de pisar el suelo del Potro. Sufría de la vista (“el pleito de mis ojos se va trampeando de manera que temo la sentencia de la vista”) y a veces no puede acortar las noches de enero con “doblados libros”, porque “mis ojos no me dan lugar a volver la oja”. Es posible que entonces agarrara una bandurrilla (“Ahora que estoy despacio,/ cantar quiero en mi bandurria/ lo que en más grave instrumento/ cantara, mas no me escuchan”) y tañera.
jueves, 20 de septiembre de 2007
martes, 11 de septiembre de 2007
lunes, 10 de septiembre de 2007
INSTRUMENTOS PARA EL PROGRAMA DE GÓNGORA. II: ARCHILAÚD

En nuestro repaso de los instrumentos utilizados en el programa de Góngora, mostramos ahora el archilaúd. El archilaúd surge en la Italia de finales del siglo XVI como una evolución del laúd. Su característica esencial es la búsqueda de un aumento de su extensión hacia el grave mediante la adición de un segundo mango con bordones libres. Por eso no era rara su identificación con la tiorba y el chitarrone. Difiere de ellos no obstante, sobre todo ya en pleno siglo XVII, en el tamaño de la caja, que es menor. Ramón Andrés (en su Diccionario de instrumentos musicales) recoge la minuciosa descripción que hace el Diccionario de Autoridades: "Una especie de laúd, y mayór que él. Compónese y tiene además del buque ò cuerpo regular un mango, ù diapason ancho, el qual se divide en cierta manéra, quedando la parte inférior para fijar las cuerdas delgadas, que son los tiples y altos: y por la parte superior se extiende y diláta otro tanto más, en cuyo remate se fijan los bordones, que son los baxos". El archilaúd de CINCO SIGLOS ha sido construido por Urgiante Cipolloni.
domingo, 9 de septiembre de 2007
Españoletas

Españoleta es el nombre de una danza aristocrática y de una pieza instrumental. Esquivel Navarro (1642) se refiera a ella como una de las danças y tañidos que, aunque no de uso frecuente en su época, se siguen interpretando en los saraos y máscaras reales. El ejemplo más antiguo de una españoleta está en Il ballarino (Milán, 1581) de Fabritio Caroso. Al igual que otras danzas experimenta en el XVII la típica transición de baile a esquema para glosar. Este último es el espíritu de esta versión de CINCO SIGLOS, incluida en su CD GLOSAS NUEVAS SOBRE VIEJAS DANZAS. Tañidos de fama en los Siglos de Oro, que tiene en cuenta la Españoleta por otro punto de Gaspar Sanz.
Aquí con algunas fotos:
sábado, 8 de septiembre de 2007
A la nueva bandurria ya le han salido clavijas

A la nueva bandurria que José Ignacio Fernández prepara para el recital de CINCO SIGLOS con música de Góngora le acaban de brotar clavijas.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Cifras Selectas de Guitarra (1722), nueva fuente para la música de Santiago de Murcia

En un número reciente de la revista Early Music (Mayo, 2007), Alejandro Vera da noticia del hallazgo en Chile de un nuevo libro del compositor barroco Santiago de Murcia, cuya obra para guitarra constituye una fuente de primer orden para el estudio de la danza y la variación en la España barroca.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
¿POEMA AUTOBIOGRÁFICO DE GÓNGORA?

A los amantes del Barroco pudiere merecer la pena (¡la dicha!) leer despacio este poema de Luis de Góngora y Argote. Está lleno de humor (¡Qué necio que era yo antaño,/aunque hogaño soy un bobo...) ingenio, desengaño (tengo amigos, los que bastan/ para andarme siempre solo), tiempo (Veo pasar como humo/ afirmado el tiempo cojo...) y música (sobre piedras como piedra/ sobre plumas como plomo) ... También, quizá, de sinceridad... Es una autobiografía de la vida cotidiana (Con doblados libros hago/ los días de mayo cortos,/ las noches de enero breves...) de nuestro poeta. Pero, basta de ejemplillos, leámos despacio esta poesía de 1590:
Sobrecoge pensar que lo que tocaba Góngora en su aposento fueran esas piezas incluidas al final de uno de los más fiables manuscritos del siglo XVII con su poesía. Son cuatro, como comentábamos hace unos días: una jácara, una gallarda (su comienzo se reproduce a la cabeza de este escrito) y dos pasacalles.
INSTRUMENTOS PARA EL PROGRAMA DE GÓNGORA. I: FLAUTAS
Además de la bandurria, de la que ya hemos hablado y de la que seguiremos dando noticia, CINCO SIGLOS ha incorporado a su ya extenso instrumentario algunos nuevos ejemplares expresamente buscados para cumplir las exigencias musicales de este proyecto. Trataremos hoy de las flautas. Algunos de los prototipos más fascinantes de flautas dulces se corresponden con lo que se conoce como modelos transicionales, manieristas o de paso del Renacimiento al Barroco. De entre los varios instrumentos conservados del siglo XVII, acaso el mejor estudiado sea el que se corresponde con las varias flautas firmadas por Hieronimus Franciscus Kynsecker. En Nuremberg se conserva su famoso cuarteto formado por una soprano en do, una contralto en fa, una tenor en do y una bajo en fa. Hay más instrumentos de Kynsecker conservados, entre ellos una hermosa y curiosísima bajo en el Museo de París.
El constructor manresano Josep Tubau, amigo y colaborador habitual de CINCO SIGLOS, ha realizado tres flautas basándose en los modelos de Kynsecker: una contralto, una tenor (usadas ambas en el CD GLOSAS NUEVAS SOBRE VIEJAS DANZAS) y una bajo (reproducida parcialmente en la foto que encabeza este escrito), actualmente en fase de acabado.
martes, 4 de septiembre de 2007
DOS CANTIGAS DE AMIGO PARA EL RECITAL DE CINCO SIGLOS EN LA FUNDACIÓN JUAN MARCH

Las cantigas d'amigo de Martín Codax aparecieron a principios del siglo XX (1914) en la encuadernación de un De Officiis de Cicerón. Quien encontró el manuscrito (quizá un rótulo de los que usaban los juglares) fue el librero Pedro Vindel, que dio a conocer rápidamente su descubrimiento e incluso publicó una reproducción facsimil en 1915. A continuación vendió el manuscrito al musicólogo malagueño Rafael Mitjana quien lo depósito en su biblioteca de la ciudad de Uppsala donde entonces vivía. Cuando Mitjana muere en 1921 la biblioteca pasa a su viuda y luego es vendida por sus herederos. El pergamino (ver aquí en alta resolución), después de varias vicisitudes cuya pista siguió el musicólogo Ismael Fernández de la Cuesta, fue adquirido por el bibliófilo Otto Haas y puesto a la venta en Londres por su colega Albi Rosenthal. Finalmente fue comprado por la Pierpoint Morgan Library de Nueva York, donde se conserva desde 1977.
El tamaño del pergamino es de 34 x 45 cm. Está escrito por una sola cara a cuatro columnas, con 26, 24, 23 y 17 líneas respectivamente. La primera columna contiene 5 pentagramas, 6 la segunda, 6 la tercera y 4 la cuarta. El texto fue escrito en tinta negra y los pentagramas en tinta roja. Las iniciales están ornamentadas en azul y rojo. El nombre del juglar Martín Codax aparece en la parte superior del pergamino, en rojo. En la copia del pergamino intervinieron varias manos.
Contiene siete cantigas de amigo, seis de ellas con notación musical:
Contiene siete cantigas de amigo, seis de ellas con notación musical:
Ondas do mar do Vigo
Mandad'ei comigo ca ven meu amigo
Mia yrmana fremosa treides comigo
Ay Deus se sab'ora meu amado
Quantas sabedes amar amigo
En o sagrad' e Vigo (Sólo texto, sin notación musical)
Ay ondas que eu vin veer
El descubrimiento del pergamino vino a confirmar la hipótesis formulada por Gröber, según la cual los trovadores entregaban hojas volantes (liederblätter), a los juglares para su interpretación.
Para su recital en la Fundación Juan March, CINCO SIGLOS ha elegido dos cantigas d'amigo: Quantas sabedes amar amigo y Ay ondas que eu vin veer.
domingo, 2 de septiembre de 2007
MENCIÓN A CINCO SIGLOS EN EL LIBRO "LA MÚSICA CLÁSICA EN ANDALUCÍA"

En la página 140 del interesante libro de Pablo J Vayón La música clásica en Andalucía (Sevilla, 2007) hay una referencia a CINCO SIGLOS que reproducimos:
"En veteranía, a los sevillanos [Artefactum] les ganan pese a todo los cordobeses de Cinco Siglos, un quinteto instrumental creado en 1990 y que dirige el laudista y guitarrista Miguel Hidalgo. El conjunto lo completan Antonio Torralba (flautas), Gabriel Arellano (viola medieval), José Ignacio Fernández (instrumentos de cuerda pulsada) y Antonio Sáez (percusión). La decisión de no incorporar voces al conjunto, hace que Cinco Siglos trabaje fundamentalmente sobre arreglos instrumentales, ya que la música medieval escrita exclusivamente para instrumentos es muy escasa. A pesar de ello, más de década y media de vida, con una trayectoria extraordinaria de actuaciones tanto en España como en el extranjero, trazan el dibujo de un conjunto de primer nivel. Ocho discos lleva publicados el grupo, todos por Fonoruz, sello con residencia en Montilla (Córdoba), ocho discos que repasan el repertorio en el que se mueve el conjunto y que hace incidencia tanto en las danzas del trecento italiano como en la música sefardita, andalusí o mudejar, las cantigas de Alfonso X o diversas piezas trovadorescas. En su último trabajo, Cinco Siglos ha abandonado el ámbito medieval para ofrecer un programa de danzas del Siglo de Oro".
sábado, 1 de septiembre de 2007
CINCO SIGLOS EN ROTA






El pasado día 10 de agosto CINCO SIGLOS actúo en el Castillo de Luna de Rota (Cádiz) con el programa DANZAS DE LA EDAD MEDIA EUROPEA. Un numeroso público siguió con entusiasmo este recital de danzas de los siglos XIII y XIV.
jueves, 30 de agosto de 2007
UNA BANDURRIA BARROCA PARA LAS PIEZAS DE GÓNGORA

De las cuatro bandurrias que se conservan con características constructivas del siglo XVIII, el luthier José Ignacio Fernández ha podido consultar tres (Barcelona, Madrid y París) para la realización de su reconstrucción que ultima estos días. Junto con el violín barroco, la guitarra, el archilaúd, las flautas y la percusión sonará en el programa que CINCO SIGLOS prepara sobre Góngora y la música del barroco español.
GÓNGORA Y LA MÚSICA. Danzas glosadas del s. XVII

Su biografía más breve la escribió José Pellicer de Salas en 1630 con sabiduría conceptista: “Vivió don Luis de Góngora sesenta y cinco años, diez meses y trece días”. Entre su nacimiento y la apoplejía (hoy decimos “accidente cerebro vascular”) que puso fin a sus días transcurrió la vida de un artista, del más importante de nuestros poetas. Cuentan que Ambrosio de Morales a su paso por Córdoba, oyendo las ocurrencias que salían de la boca de un Góngora de quince años, le dijo: "¡Qué gran ingenio tienes muchacho!”.
Ingenio y oído para la poesía. La sensibilidad musical del cordobés se manifiesta no sólo en la construcción de sus versos ("infame turba de nocturnas aves,/ gimiendo tristes y volando graves"), sino también en las múltiples alusiones a sonidos, silencios, músicas e instrumentos que encontramos en toda su obra... Es muy probable incluso que él mismo tocara la bandurria (ótro día haremos enumeración de los indicios al respecto) y, de ser eso cierto, acaso le pertenezcan las piezas de bandurria en tablatura que se conservan en los folios 433-438 de un volumen que lleva el título OBRAS POÉTICAS DE D. LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE. (B. Nacional Mss. 4118). A pesar de que se conocen desde 1916, apenas se han tocado, con la excepción de una de ellas (la Jácara) que fue interpretada en varias ocasiones y grabada también por el desaparecido grupo SEMA, cuyo director (Pepe Rey) transcribió y dio a conocer las cuatro piezas en su libro de 1993 Los instrumentos de púa en España.
Sobre esas danzas y otras piezas coetáneas trabaja en la actualidad CINCO SIGLOS, como lógica continuación de su anterior trabajo GLOSAS NUEVAS SOBRE VIEJAS DANZAS. Tañidos de fama en los Siglos de Oro, grabado el año pasado.
PORQUE TROBAR... Cantigas de Alfonso X y Martin Codax

El día 1 de octubre CINCO SIGLOS abre el ciclo sobre canción española que ha programado la Fundación Juan March. El grupo, que para esta ocasión cuenta con las voces de Paolo Cecere y Sandra Cosi, interpretará cantigas de Alfonso X el Sabio y Martin Codax. El concierto es a las 19:00 en el auditorio de la fundación (Castelló, 77. Madrid).
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